Hermanos y cofrades

Hemos o estamos pasando malos momentos en el mundo de las Hermandades y Cofradías, aunque parece que las aguas están volviendo a su cauce. Somos concientes de que Dios nos hizo libres pero, a su vez, débiles; libres para hacer nuestra voluntad aunque muchas veces esa libertad debería estar un poco medida para no llegar al mal libertinaje que en algunas ocasiones nos podemos encontrar. Todas las personas tenemos defectos y/o debilidades y quien crea que no tiene ninguno es que no se ha analizado bien a sí mismo, aunque hay que reconocer que unos tienen más que otros, pero nadie puede levantar una primera piedra.

Las hermandades y cofradías están formadas por personas con su Fe y amor a la misma advocación pero, al fin y al cabo, personas con sus virtudes, sus defectos y sus debilidades. A veces, se puede olvidar la relación fraternal que conlleva el pertenecer a una Hermandad, pero la generalidad es que todo pasa y todo se arregla como en las mejores familias; unos más contentos y otros menos, pero al fin y al cabo, la Hermandad continúa con la relación de fraternidad como hermanos en Cristo que somos, trabajando y luchando por nuestros titulares. Como lo vivido en el Cabildo del Nazareno del Amor, ejemplo de buen hacer.

Estamos en Adviento, tiempo de esperanza en la venida de nuestro Salvador, tiempo de oración y reflexión, preparación espiritual, arrepentimiento, perdón, alegría ante la espera vigilante del momento de la Natividad de Nuestro Señor Jesús, y el nacimiento de un nuevo año litúrgico. Todos debemos de estar atentos y preparándonos, olvidando todas las diferencias que hayan podido ocurrir, abriendo el corazón a la alegría y a la esperanza del nacimiento del Niño de Dios, el mismo que representan nuestros titulares en los distintos momentos del vía crucis.

Debemos tener corazones grandes, pues el amor lo cura todo y, como en las familias, que los trapos sucios queden en casa. A los vecinos no les interesa lo que pasa y, si les interesa, no les importa. Lo mismo se puede trasladar al resto de los aspectos de la vida. Todo es noticia y todo interesa pero, a veces, el rumor hace más daño que la propia acción. Debemos defender “eso” que todo el mundo clama como el derecho al honor, a la intimidad, a la imagen pero que somos los primeros en vulnerar cuando no nos afecta. Se debe pensar lo que puede afectar no solo a la persona o personas afectadas, sino en este caso, al grupo de personas que forman la Hermandad o Cofradía, los hermanos de pie que ven que en las personas que depositaron su confianza no están haciendo o parece que no están haciendo lo que se debiera.

Antes de hablar hay que pensar en el amor que le tenemos a los titulares y el colectivo que representa y da vida a la Hermandad, porque hay que destacar que la Hermandad es el conjunto de personas cristianas que aman a Dios y a su Madre María en las distintas advocaciones y, como cristianos y personas de Fe, debemos dar ejemplo de vida cristiana y de amor a los demás y perdonar 70 veces 7 y poner la otra mejilla y ser fuertes. La Iglesia y los cristianos hemos pasado y pasamos por malos momentos: hay crisis de Fe (aunque parece ser que el Papa Francisco está acercando la Iglesia a los más alejados); los cofrades debemos ser ejemplo de Iglesia, todo lo malo que le pase a unos pocos nos afecta a todos, para la sociedad todos somos cofrades y a los que quieran hacer daño no le importa “qué Virgen o qué Cristo sea el tuyo”, lo que vende es que los cofrades “están fatal”.

Los cofrades estamos bien y muy bien; con las debilidades humanas, pero bien y debemos seguir estando bien; los que pertenecemos a Juntas de Gobierno debemos transmitir a nuestros hermanos que todo está bien; y no solo a nuestros hermanos, sino a la sociedad entera, sobre todo a la que se alegra de que los cristianos seamos débiles. Caemos y nos levantamos y si es con la mano de un hermano nos levantamos mucho mejor. Dios nos regala también a cada uno de nosotros las gracias necesarias y suficientes para cumplir con la misión que nos ha encomendado, ¡cumplámosla!

Y como el bien y la alegría de los demás también son nuestro bien y nuestra alegría, felicitar a las hermandades y cofradías que han engalanado a sus Madres y la han bajado a besamanos o le han dedicado un momento de oración en esta su Festividad de la Inmaculada Concepción. En especial a la Hermandad del Despojado, festividad para ellos especial la de su Madre Maria Santísima de la Concepción, celebración joven como lo es Ella, pero con muchísimo amor, devoción y clamor como le tienen a su Hijo, admirado y querido por todos, y en la capilla vecina mi Hermandad de la Madre del Buen Pastor sigue creciendo y ante la idea novedosa que surgió hace muy pocos años se sigue trabajando con ilusión la celebración de cuando el Arcángel Gabriel la cubrió de Gracia y la hizo madre del Pastorcillo Divino. Con la bendición del Belén, una maravilla más (tras conseguir el año pasado el Primer Premio en nuestra modalidad) este año vuelve a ser digno de admiración.

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