Noviembre, mes de los difuntos

Estamos en noviembre; mes de los difuntos, mes en el que nuestros titulares se visten de negro por aquellos hijos suyos que fallecieron; mes en el que nuestras Madres lloran por cada uno de ellos, conmemorados en estas fechas.

Aunque el mes empieza con una preciosa festividad como es la de Todos los Santos, hoy en día queda mezclada con el famoso Halloween. Niños disfrazados, muy contentos, sin saber nada de Todos los Santos sino de la noche de los muertos que hemos importado de los americanos, padres acompañando a sus hijos, muchos de ellos también disfrazados y otros protestando por estas “modernuras”, un “esto no es lo que era”; abuelos que no entienden nada; ellos para los que no es la noche de los muertos, sino que se preparan para el día de los difuntos, comprando flores para engalanar los nichos y tumbas de sus familiares.

Para los cofrades, el mes empieza con el homenaje de un barrio señero a su Señora, Virgen de La Palma Coronada, una imagen pequeñita, pero muy grande para el corazón de los gaditanos, porque no solo es querida por los viñeros, aunque como ellos no la quiere nadie.

Palma que, tal día como el de su salida, conmemora un día muy importante para Cádiz, pues con el rezo del santo Rosario por la mañana bien tempranito hacia las aguas de La Caleta, recuerda como aquel 1755, de pronto comienza a notarse un leve temblor en el suelo, el viento sopla con fuerza y repentinamente el mar entra por las calles del barrio de la Viña. El padre Bernardo de Cádiz y su ayudante Francisco Macías se encontraban, unos dicen que oficiando misa, otros que rezando el Santo Rosario, mientras el mar se acercaba destruyendo todo lo que se encontraba a su paso. Desde dentro del Santuario se escuchaban los gritos de los vecinos, cuando los clérigos salieron para ver qué pasaba y vieron el mar que entraba por las calles; decidieron encomendarse a la Virgen de la Palma, sacando su estandarte y el crucifijo, tras la aclamación de “hasta aquí, Madre mía”!, y las aguas comenzaron a retroceder milagrosamente. También, la imagen de nuestra querida Patrona Nuestra Señora del Rosario fue sacada de su templo y puesta ante el mar.

Se hace querer. Tan bonita, tan pequeñita; pero tan grande que gracias a su amor salvó a su barrio y a todos los gaditanos de esa terrible tragedia. Así que cómo no celebrar el día grande con Ella, dándole gracias día a día por estar a nuestro lado, escuchando y amparando a tantas necesidades como le presentan sus vecinos.

Aunque hay cultos en otras hermandades, como el próximo de Nuestra Señora del Patrocinio, este mes es el de Nuestra Señora de La Palma. Madre, cúbrenos bajo tu manto protector y ampáranos todos los días como lo hiciste ese 1 de noviembre de 1755.

Y, como he oído por ahí, aquí no hay ni truco ni trato, aquí hay tosantos.

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