Se esconde

Se esconde. A veces sucede sin quererlo, sin apenas darnos cuenta. Su muerte en la cruz nos mueve y nos conmueve y nos acerca hacia esa divina humanidad de Cristo. La piedad, la compasión, la devoción…nos llevan a meditar, a pensar, a rezar en definitiva. Lo sentimos cerca porque se nos representa a nuestra altura, próximo y porque lo podemos tocar. Y es que las personas somos así….necesitamos ver, necesitamos sentir, necesitamos tocar.

Quizás se nos oculta o quizás inconscientemente lo ocultamos. Lo fácil, lo humano es no ver más allá de lo que se nos muestra….pero hay más, mucho más. Somos todo sentidos pero sobre todo, somos lo que vemos y a veces, sólo a veces, lo que queremos ver. Abrir los ojos del corazón y mantenerlos abiertos es sólo cuestión de querer y de poder o no poder en el peor de los casos.

Y es que Cristo es Dios de vivos porque está vivo. Detrás de su representación de muerte o dolor está el Cristo que vive. Está más vivo que nosotros mismos. Lo tenemos al lado, en cualquier circunstancia, en cualquier momento. No está en su pasión y muerte, está sobre todo y por encima de todo en la gloria de su misma resurrección. Está a nuestro lado….en quienes queremos, en quienes no queremos, incluso en aquéllos que ni tan siquiera conocemos.. ¡Está ahí!. Sólo debemos aprender a verlo.

Todos necesitamos mirar el mundo con los ojos de un niño de vez en cuando. Con esos mismos ojos hemos de mirarlo a Él. Como el niño pequeño que se fía y confía en quien le ofrece su protección y su abrigo. Somos como niños a su lado. Con la mirada limpia, con el corazón abierto de par en par, con la sonrisa del pequeño que está feliz cuando se siente arropado y sí, mimado también porque todos lo necesitamos en algunos momentos. Y es que se nos ha olvidado ser un poco niños y mirar como ellos miran, y reír como ellos ríen y soñar la vida como ellos la sueñan.

Se esconde. Quizás se esconde a aquéllos que han olvidado querer verlo donde cualquier niño lo encontraría: En el que tiene a su lado. Y sin embargo esta ahí, al alcance de la mano de cualquiera que lo desee. Tal vez, sólo tal vez, lo que más nos cueste es verlo en nosotros mismos. Y es que ahí, en nuestro interior, es donde resulta más complicado encontrarlo pero ahí también se esconde, sólo que ahí….no es cuestión de mirar con los ojos de un niño sino de quererlo ver en cada pensamiento, en cada sentimiento, en cada acción.

Sí, se esconde………o probablemente somos nosotros los que nos escondemos de Él por inercia o porque simplemente es más sencillo.

avatar

Para estar siempre informado

Puedes conectar con Universo Gaditano y seguir siempre informado desde nuestros diferentes servicios web.

Sin comentarios por ahora.

Deja un comentario