La Semana Santa que se nos fue

Se nos ha pasado en un suspiro como casi siempre. Lo resumía perfectamente un operario ayer en Sevilla quitando los palcos. Lo que tarda semanas en montarse desaparece en cuestión de días. Es lo que tiene una celebración que se vive intensamente en las vísperas y que a todos nos deja una sensación de tristeza y nostalgia cuando concluye. En Cádiz la hemos vivido a nuestra manera. Uno tiene la sensación de que estamos ante una especie de guerra entre los cofrades y los semanasanteros provocadores. Sin duda se le hace un enorme daño a las corporaciones penitenciales que dedican tanto esfuerzo a la Semana Santa. Es ingrato, injusto y todos los calificativos que quieran añadirles que el trabajo de todo un año quede empañado por el protagonismo de unos pocos, ajenos al mundo de las hermandades por supuesto, que son los que intentan reventar y buscar su minuto de gloria, más exactamente sus 60 segundos de vergüenza. Se han vivido episodios demasiado lamentables. Universo Gaditano se ha mantenido al margen para no caer en el juego de la provocación y procurar no alentar a esos alborotadores para evitar, en la medida de lo posible, que siguieran haciendo de las suyas durante los desfiles. Pero es evidente que, una vez concluida la Semana Mayor, había que referirse a lo sufrido por determinadas personas que se dejan la piel por sus cofradías. Nuestro afecto a todos los que han de manera directa o indirecta han sufrido la intransigencia de los maleducados. Quiero concluir esta reflexión previa indicando que no me refiero solo a los comentario relativos al mundo de la carga sino también al comportamiento del público que, en general, deja mucho que desear. Ya se sabe que ha habido mucha gente en la calle y cada uno es de su padre y de su madre. Al margen de esto es de alabar la Semana Santa que hemos vivido. El esfuerzo solidario de las cofradías por cumplir con su labor social se ve complementado en la calle por el engrandecimiento del patrimonio. Los ejemplos son numerosos y nombrarlos sería un riesgo de caer en algún olvido. Ya había ganas de disfrutar de una Semana Santa completa con el único borrón del Domingo de Resurrección. El sentimiento de satisfacción debe ser la nota predominante. Salvo algunos sustos que se han quedado en eso hay muy pocas cosas de las que lamentarse. Quizás el único debate que sigue latente es el de la Madrugada. Invita a una reflexión muy profunda. Si hay mucha gente en la calle el recogimiento es menor como ha quedado demostrado, sin embargo tampoco es agradable contemplar el aspecto de la carrera oficial de una noche que da la impresión de que, definitivamente, se la han cargado.

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Acerca de Paco Márquez

Francisco José Márquez Ruiz, 40 años. Nacido el 9 de julio de 1973. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla (promoción 1992-1997). Desde 1998 hasta 2004 trabajó en Diario de Cádiz en la sección de cierre, labor que complementó con la de redactor de los suplementos de Semana Santa a lo largo de los siete años de su desempeño profesional. Asimismo, entre 1998 y 1999 fue coordinador del suplemento comercial del citado periódico del grupo Joly. En agosto de 2004, coincidiendo con el aterrizaje de Vocento en Cádiz, entró a formar parte de la redacción de LA VOZ de Cádiz como responsable del cierre del rotativo. Asimismo asumió las tareas de coordinador de todas las publicaciones de Carnaval y Semana Santa del citado periódico hasta finales de marzo de 2012 y ejerció como colaborador de la sección de deportes. El 21 de marzo de 2012 las imposiciones dictatoriales del actual director de LA VOZ de Cádiz, Ignacio Moreno Bustamante, le obligaron a marcharse y ahora, después de escuchar el manido esto es lo que hay que hoy prima en los medios, busca nuevos rumbos.

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