Alegría en Bendición de Dios

La noche estaba realmente de perros. Llovía incensamente y el tiempo invitaba a quedarse en el sofá de casa. Pero había que acercarse a Bendición de Dios. Si no podía ser el viernes, el sábado o el domingo para el traslado. El caso es que, al menos uno de los tres días, había que dejarse ver por las dependencias de la coqueta capilla de la hermandad del Prendimiento. Un servidor eligió el sábado por aquello del acompañamiento pregonero y musical del evento. En el fondo era lo de menos pero cada cual es como es. Y la verdad es que parecía mentira. Se podrían escribir ríos de tinta sobre los últimos años vividos por la cofradía del Lunes Santo. Debe ser muy triste tener a tus titulares casi recluidos (que no se me enfaden los carmelitas) y no tener una casa de hermandad para celebrar las pertinentes reuniones y encuentros. El devenir de la corporación ha sido casi paralelo al de sus problemas de infraestructuras. Es innegable que la hermandad ha pasado por momentos complicados y como a perro flaco todo se le vuelven pulgas, el remate, si se me permite la expresión, fue la filtración de agua que afectó al paso de misterio y que obligó a recurrir al antiguo de la archicofradía de Columna. El sábado llovía y había mucha gente en la capilla. Se notaba mucha chavalería, gente joven que a lo mejor acudieron al calor de la música que siempre es un reclamo. Pero pese a la noche tan desapacible se respiraba un ambiente muy cofrade en la capilla del Beato. Bonito el acto con los pregoneros (algunos como José Manuel Romo parecían que estaban volviendo a exaltar a la Virgen) y sensacional el acompañamiento musical de la Filarmónica de Conil incluido el atrevimiento del final. Las marchas, por cierto, muy bien elegidas con guiño incluido a la archicofradía del Pilar que sigue pasando por momentos delicados. Evidentemente no puede quedarse en un día. La reapertura debe servir de acicate y de revulsivo para que la cofradía levante el vuelo. La excusa de que ya no hay casa de hermandad no cuela. Y hay mucho trabajo por hacer y se necesitan muchas manos en Bendición de Dios.

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Acerca de Paco Márquez

Francisco José Márquez Ruiz, 40 años. Nacido el 9 de julio de 1973. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla (promoción 1992-1997). Desde 1998 hasta 2004 trabajó en Diario de Cádiz en la sección de cierre, labor que complementó con la de redactor de los suplementos de Semana Santa a lo largo de los siete años de su desempeño profesional. Asimismo, entre 1998 y 1999 fue coordinador del suplemento comercial del citado periódico del grupo Joly. En agosto de 2004, coincidiendo con el aterrizaje de Vocento en Cádiz, entró a formar parte de la redacción de LA VOZ de Cádiz como responsable del cierre del rotativo. Asimismo asumió las tareas de coordinador de todas las publicaciones de Carnaval y Semana Santa del citado periódico hasta finales de marzo de 2012 y ejerció como colaborador de la sección de deportes. El 21 de marzo de 2012 las imposiciones dictatoriales del actual director de LA VOZ de Cádiz, Ignacio Moreno Bustamante, le obligaron a marcharse y ahora, después de escuchar el manido esto es lo que hay que hoy prima en los medios, busca nuevos rumbos.

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