Que empiece la novelería

Siempre llegando estos días o incluso desde que empieza el Concurso ya se habla del año que viene, ideas, argumentos y hasta temas de pasodobles o tipos ya elaborados pasan por las mentes, y a veces por esas largas lenguas de algunos carnavaleros, y es que aquí somos así de noveleros, aún no hemos terminado una cosa cuando ya estamos empezando la siguiente menospreciando la presente.

Aún quedan muchas coplas por oir, y seguro que más de una de reciente creación para la cita de este fin de semana, pero hay de todo como en botica, hay para quienes el Carnaval empieza y termina en el local de ensayo, en el Concurso o en la calle y hay para quienes es Carnaval todo el año.

La máxima “pal año que viene” se repite en estos días más que una mala pringá en lugar de exprimir al máximo la oportunidad de mostrar ingenio actualizando lo preparado para estos días.

Llega a ser cansino encontrarte con la misma agrupación y que te cante lo mismo que la vez anterior conociendo que tiene más repertorio y encima te hablen del año que viene, seguro que alguna vez les ha pasado esto, a mi muchas y es que hay a quienes se les hace largo el Carnaval, el callejero y salir a la calle se les hace un mundo.

Es tan extenso y variado el listado de formas de hacer Carnaval que, teniendo en cuenta que todas son válidas nos quedamos al final sólo con una y es la expresión libre de un pueblo que por tradición, cultura e historia dice lo que siente para intentar que su pensamiento cambie las cosas de su día a día.

Esa expresión no sólo es algo preparado, sino que se puede a simple vista apreciar la situación boyante o por el contrario de precariedad de un pueblo con sólo observar la imaginación al reciclar para disfrazarse, eso de que la necesidad agudiza el ingenio se palpa directamente en nuestras calles donde a diferencia de otros años hay no sólo más disfraces caseros sino más reivindicativos.

Eso sí, criticamos en voz alta a cargos públicos municipales o estatales, a banqueros, a famosos, a mi vecina del quinto y a mi prima carmeluchi pasando por nosotros mismos, pero a nosotros que no se nos tosa y mucho menos si es foráneo quien lo hace, esa es la mijita de malahe del carnaval de Cádiz, evidentemente generalizando aunque no se deba porque es parte de ese carácter fortificado de los gaditanos, esos que te reciben como un padre al novio de su hija, con los brazos abiertos y la lupa en la mano, temiendo perder su tesoro más preciado, en este caso la ingenuidad y la forma de reírse hasta de su sombra pero con arte, ese que no se pierde mientras el pito de la olla siga dando vueltas.

En esa chochera gaditana que definiera perfectamente El Peña hay sitio para todo para adelantarse al tiempo y reaccionar improvisando algo inmediato o para preparar letras que entre que se escriben y se cantan ha cambiado la situación plasmada en esa copla, y esa conjunción de estilos formas e ideas es lo que engrandece este Carnaval que como muchos de esos noveleros a los que aludía al principio de mi disertación pal año que viene, no vea, pelotazo seguro.

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