El Carnaval abre nuevos caminos

Ya desde el último tercio del siglo XIX, las agrupaciones carnavalescas buscaron nuevos horizontes para sus actuaciones… En principio, varias fueron las localidades que acogieron con mucha audiencia de público esta manifestación folclórica. Sevilla, a caso por los incipientes Cafés-Cantantes fue una de las pioneras en contratar a estos grupos gaditanos… Basta leer un poco la prensa sevillana de finales del XIX, para ver que eran continuas las actuaciones de coros y murgas gaditanas en estos locales.

El 23 de mayo de 1885 se presentó en Sevilla en el Café-Teatro Variedades la agrupación  gaditana Las Viejas Ricas.

Esta célebre comparsa que marcaría época en la historia del carnaval, tuvo tanto éxito desde su consagración en 1884, que supuso una proyección definitiva del carnaval gaditano, extendiendo su fama por toda Andalucía y Madrid. También marcaron una serie de originales influencias, desde sus vestimentas, montajes escénicos, letras y músicas, convirtiéndose así en maestros clásicos del género, cuyo nombre no ha olvidado la memoria colectiva.

Las Viejas Ricas son el primer antecedente formal de comercialización de este género artístico, impulsado por ellos y por sus procedimientos promocionales, como era el de vender en hojas impresas sus propias coplas. Con ellos quedó establecida en los cafés cantantes sevillanos, la costumbre de contratar a los coros o comparsas que más se destacaban cada año en el carnaval gaditano.”[1]

Hoy, ya no hace falta que las agrupaciones destaquen en el Carnaval de Cádiz para su posible contratación fuera de la Capital gaditana. De hecho, ya algunos grupos lo hicieron con anterioridad. Y mira por donde, este año varias agrupaciones relevantes de nuestro carnaval, no desean participar en el Concurso gaditano. Sus motivos tendrán, no voy a entrar si tienen o no tienen razón, la verdad es que la plataforma de difusión que el Concurso ofrece, es de agradecer sobre todo por estas agrupaciones  que rayan la profesionalidad. Es verdad, que siempre se echará de menos a estos autores, directores y componentes, verdaderos referentes para las nuevas generaciones. Pero el Concurso siempre fue amateur, donde el aprendizaje era compartido, aprendíamos viéndonos y escuchándonos unos de otros…

Cantar en el Gran Teatro Falla a cambio de nada, siempre había sido un acto de generosidad por parte de esos miles de gaditanos que dedicaron su arte, su gracia e impronta gaditana a toda la ciudad, a Cádiz. Es una manera de demostrarle ese cariño tan especial que le tenemos a nuestra tierra. Pero el arte carnavalesco se abre camino y seguro que a estos grupos no le faltaran sus contratos y actuaciones por doquier, pero lo que si deseo, es poder verlo cantando en carnavales por las calles de Cádiz.  Cádiz y los gaditanos merecen tus coplas.


 

[1] Blas Vega, José – Silverio Rey de los Cantaores. Colección Demofilo. Ayuntamiento de Córdoba 1995.

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