90 minutos para seguir soñando

Ocio/Cadiz Club de Fútbol
En Hospitalet estarán puestas las miradas de gran parte de la ciudad el próximo domingo

A la finalización del partido del pasado domingo en el que el Cádiz CF empató a cero ante L’Hospitalet en el encuentro de ida de la primera eliminatoria del playoff por el ascenso a la Liga Adelante, el míster gaditano Antonio Calderón en rueda de prensa y a preguntas de los medios de comunicación afirmó en relación con el resultado obtenido que "es un buen resultado mantener la portería a cero”. El argumento esgrimido por el técnico cadista no está falto de razón, ya que cualquier empate a goles o una victoria por la mínima del conjunto amarillo les daría el pase a la siguiente ronda. 

Y es que cuando un rival opta por un planteamiento como el del conjunto catalán, las posibilidades de hacer daño con centros laterales como intentó el Cádiz a lo largo de los noventa minutos disminuyen mucho. Si a ello sumamos que a Luque, Airam, Ceballos y compañía les pesó un poco la responsabilidad del momento y saltaron al verde del estadio gaditano algo agarrotados y entumecidos, la tarea de perforar la puerta rival se convierte en una quimera, como finalmente así fue. 

El Cádiz careció durante muchos minutos de una circulación de balón lo suficientemente rápida como para poner en apuros a la escuadra franjiroja y los laterales tardaron casi una hora de juego en interpretar que debían ser más profundos por sus respectivos costados. 

Se echó mucho en falta el concurso de Andrés Sánchez, sobre todo en el aspecto ofensivo. Habrá que esperar que el míster gaditano pueda contar con el murciano para el decisivo partido del próximo domingo, ya que su participación se antoja fundamental y puede que muchas de las opciones de continuar vivos en la competición pasen por la banda izquierda del ex del Melilla.

Los noventa minutos que aún restan de eliminatoria serán muy, muy largos. Noventa minutos que permitirán soñar con disputar la siguiente ronda de play-off de ascenso. Cádiz sabe lo que se juega el próximo domingo. Tanto el equipo como la ciudad. Por eso la afición cadista, tanto la que se traslade a tierras catalanas como los miles de hinchas que sin duda estarán en casa pegados al transistor, no dejarán de apoyar al equipo para que logre el objetivo. 

El Cádiz se la juega ante un buen rival como ya demostró el domingo en Carranza. Un equipo que además jugará como local, arropado por su hinchada y con un césped artificial que esperemos no pase factura a los pupilos de Antonio Calderón como ya ocurrió en la competición domestica en Lucena y El Palo por poner solo algunos ejemplos.  

Basta un empate a goles o una victoria por la mínima para seguir soñando. La trayectoria del conjunto amarillo en las últimas ocho jornadas de la temporada regular invitan al optimismo. No está todo perdido. Aún quedan fuerzas, técnica, goles y esperanzas para superar el escollo. 

Y es que el cadismo ha vuelto a recuperar la ilusión, por lo que el empate a cero del pasado domingo no tiene porque menguar las ansias de la masa amarilla por seguir creyendo en su equipo. Al Cádiz no se le puede escapar esta ocasión para que miles de cadistas sigan soñando, pero esta vez despiertos. 

Pero como lo que se juega el próximo domingo en el Municipal de Feixa Llarga es un partido de futbol, cualquier cosa puede pasar. Y más aún estando el Cádiz de por medio. 

La empresa no será fácil. Pero quien dijo que el salto de categoría lo iba a ser. El que lo pensara estaba totalmente equivocado. Los sueños y las grandes empresas cuestan conseguirlas y el Cádiz solo está a noventa minutos de dar un pasito más para estar la temporada que viene en la categoría que al menos por historia y afición le corresponden. Tan cerca y tan lejos. 5.400 segundos que se harán eternos. Y si hay prorroga y penaltis pues ya me contaran. 

Pero por ilusión y ganas no va a quedar. Así que para evitar posibles despropósitos de última hora, lo mejor será salir desde el minuto uno a por el partido. Dejar claro quién es el que verdaderamente tiene la intención de ascender y no especular con el resultado, ya que eso sería empezar a perder la eliminatoria. 

Calderón y sus muchachos deben huir de euforias, que en esta clase de envites son malas compañeras de viaje. Y es que el Cádiz tiene un factor a su favor que aunque no cuente en el casillero de goles si puede declinar la balanza del lado gaditano. En las últimos ocho partidos de la temporada, los amarillos han mantenido números de líderes. Por eso debe salir a jugar como un equipo campeón, eso sí, siempre respetando al rival pero dejando claro desde el principio quien es el que de verdad desea el pase a la siguiente ronda. El equipo está en alza y eso hay que aprovecharlo. 

No va a ser fácil. El viejo tópico del futbol de que “con el escudo no se ganan partidos” será toda una certeza en el Municipal de Feixa Llarga. Así que tocará ponerse las pilas y demostrar todo el futbol que llevan dentro los jugadores amarillos. El domingo, los cadistas estarán pendientes de un partido que puede marcar un antes y un después en la reciente historia cadista.

Con hambre de gloria, el Cádiz buscará la victoria. Ilusionados por llegar a la anhelada siguiente ronda, los amarillos se batirán el cobre en el terreno de juego de Fexia Llarga. El duelo se antoja apasiónate. Un Cádiz poderoso, cargado de buenos jugadores y un L’Hospitalet, modesto pero descarado y sin miedo al rival. Con pegada y un juego ofensivo que como demostró en el Ramón de Carranza no está exento de peligro. 

Esta competición exige muchos detalles durante los 180 minutos que dura cada eliminatoria y la final del domingo será igual de intensa o más que la del pasado fin de semana. Los hombres de Kiko Ramírez no lo van a poner fácil, pero estamos seguros que el estado tanto anímico como de forma del plantel cadista conseguirá contrarrestar las virtudes del cuadro barcelonés. 

¿Se puede vivir soñando? Claro que sí y el cadismo aún tiene por delante noventa minutos para continuar con el sueño del ascenso de categoría.