Un año más vuelve la obediencia con la juventud inconformista de una pluma rebelde, fresca y moderna

Ensayos/Comparsas
El tipo con el que se presentaron el pasado año

Corría el año 2008 cuando una agrupación juvenil se presentaba en las tablas del Falla. Una comparsa que venía con una vitola y que, quizás fue por eso, no consiguió el pase en la final. Era la comparsa de Germán, por aquel entonces una de las voces que salía con Juan Carlos Aragón, “Los Justicieros”. Ya entonces sus letras comenzaban a ser alternativas y dardos envenenados contra lo establecido. A recordar, una letra sobre la fama de vagos de los gaditanos.

Sin embargo, ya con varios años y después de dejar la comparsa de Aragón Becerra y adentrarse en el mundo de las chirigotas junto al Antonio Pedro Serrano, Germán comenzó una andadura paralela con unos chicos de la calle que, bajo el título de “Los niños del barrio”, presentaba una agrupación fresca y descarada que decías las cosas a la cara “somos dueños de nada, pero herederos de todo”. Una comparsa, que si bien no pasó el primer corte, cumplió con su objetivo de gustar y experimentar nuevas sensaciones en las tablas. Ya el Concurso pasado, pasó a ser una agrupación a tener en cuenta, se esperó y no defraudó, consiguiendo enganchar un público joven con pensamientos ideológicos distintos a los que nos gobiernan y no queriéndose callar la boca obedeciendo como borregos. ‘OBDC!’ sacó de la gran pantalla a Adolfo Hinkel, de la magistral obra de Chaplin “El Gran Dictador”, para, de un modo irónico, azotar las más altas esferas de la sociedad. La decepción llegó luego con una mala puntuación que dejó a la comparsa en una posición “más baja de grupos muy desafinados”, comenta el propio autor, con resignación.

Como sabe que la cosa funcionó y que el mensaje, a pesar de ser coartado, llegó a un buen número de jóvenes, este año volverá a las tablas obedeciendo. Admite que no es una segunda parte, que tiene algo que ver pero que no es los mismo, pero lo que está claro es que, ‘OBDC_Animal!’,seguirá la línea “reivindicativa” y “canalla” que traen las plumas frescas y poco contaminas que deben rebelarse, para seguir evolucionando. Así, sostiene que “como muestra de la filosofía y del estilo de carnaval que nos gusta hacer, y como una declaración de intenciones de lo que será la línea argumental de nuestro repertorio, respetando la singularidad de la nueva historia”. <?xml:namespace prefix = o />

Lo cierto es que, hasta ahora, los autores se iban creando su estilo y cada uno de ellos suele triunfar por seguir su línea. Pero lo que nunca se había dado en el carnaval moderno es continuar oficialmente con una marca propia, muy al contrario de las murgas uruguayas. No obstante, ese encabezado no es más que una invitación a estar bien atentos, para que no se escape ni un detalle de lo que reivindicarán en las tablas del Falla. “OBDC y sé feliz”.