Comienzan las reuniones para definir el perfil del sucesor del Papa Benedicto XVI

Iglesia/Vaticano
La mayoría de los cardenales tuvieron ayer una primera toma de contacto

Ayer lunes dieron comienzo las reuniones de los cardenales para la preparación del Cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI. A la primera de las dos reuniones que tuvieron lugar ayer asistieron en torno a 140 cardenales, de los 207 que componen el Colegio Cardenalicio y se espera que el resto llegue antes de mañana miércoles 6 de marzo. El encuentro tuvo lugar en el Aula Nueva del Sínodo del Vaticano.

Desde que el pasado jueves Benedicto XVI abandonara el Vaticano para recluirse de manera temporal en la residencia estival de Castel Gandolfo, en Roma ha ido creciendo de manera intensa la sensación de que es muy posible que la fecha del inicio del cónclave no se conozca hasta dentro de unos días. Las reuniones generales diarias de los cardenales, en las que participan todos los electores mayores de 80 años, se dedicarán a elaborar su programa de trabajo y a tomar decisiones de trámite. En cuanto haya un consenso, se determinará la fecha de comienzo del Cónclave. La mayoría de expertos estiman que será el lunes que viene, 11 de marzo, cuando los cardenales electores se encierren en la Capilla Sixtina para elegir al nuevo Papa. Va a ser en estas reuniones de los cardenales cuando se defina el perfil casi definitivo del próximo sucesor del Papa emérito Ratzinger, el cual se hace necesario un nuevo Pontífice con la suficiente capacidad y fortaleza física para ocupar el trono de Pedro.

Durante estas sesiones de la congregación general, los príncipes de la Iglesia se encargarán del despacho de los asuntos ordinarios o los inaplazables, así como de la preparación de lo necesario para la elección del nuevo Pontífice. A tal efecto, se deben confeccionar dos tipos de congregaciones, una general, formada por todo el Colegio y que será la que asuma los problemas más relevantes y otra particular integrada por el camarlengo, Tarcisio Bertone, y por tres cardenales extraídos por sorteo. Este segundo tipo de grupo cardenalicio dispondrá de los asuntos ordinarios, según precisa la Constitución Apostólica Universi Domini Gregis, promulgada, por Juan Pablo II. En las primeras congregaciones todos los cardenales deberán prestar juramento de observar las disposiciones contenidas en la Constitución Apostólica y de guardar el secreto.

Durante las reuniones se pretende establecer que este cónclave sirva como el que terminó designando a Juan Pablo II, en el que los cardenales también buscaban, un candidato joven y vigoroso para iniciar un proceso de cambio de la Iglesia que debería continuarse ahora con la elección de un Papa de las características que Juan Pablo II tenía en 1978.